El grito que explota sobre la pared y vuelve inyectando prisas al cajón de los vacíos donde reposan las lágrimas que no resbalaron. Como un vuelco la añoranza dispara a la lengua que infunda cicatrices. Fuera el ruido de las piedras tratando de engullir el orgasmo de las flores. Un sí y  cierra ya la puerta.

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