Me duele esta mañana todo lo vivo. Un imán que repele las emociones proyecta el polvo en el cuadro de los trazos perdidos. Yo estoy como la nieve que se llevará el sol. No tengo ganas de hablar, pero quiero ir en busca de una patria que no tenga idioma y en su hábito de estar sola encontrar el plomo que recuerde por una vez sus zapatos que no llegaron a dar ni un paso. Y ver, ver lo que se ve cuando no se ve nada y no temer el veneno de lo que era tan mío y doler, sólo para ser y una respuesta.

3 comentarios:

mateosantamarta dijo...

Todo lo que se desée de verdad, y por tanto se construya, vendrá. Un abrazo.

Daniel dijo...

Duele más no sentir nada, ser el propio veneno del cual tristemente ni siquiera se puede sentir su sabor, sólo las consecuencias de no ser.

kynikos dijo...

sólo se me ocurren un par de sitios como el que describes; uno tiendo a cortejarlo, quiza demasiado, el otro está donde el sol esconde las nieves en verano, y guarda hojas secas de primavera, donde los ángeles lavan sus alas, donde un insecto puede clavar su bandera a los pies de lo sublime,... donde todas esas cosas de las que no tengo noticia. un abrazo