La única senda

Cabizbajos caminan los hombres hacia la muerte.
Abonan con sus recuerdos los desiertos a su paso.
Las caracolas que un día en su interior guardaron la eternidad van quedándose atrás enterradas en la arena.
Y nada quedará de sus almas, sus luchas y amoríos irán a parar al olvido. Sólo una tierra torturada por las prisas de ciudad quedará de herencia junto a una herida de muerte  en pueblos que sufren el hambre y la miseria.
El tiempo seguirá llevándonos a la senda de la muerte. Y un día ya nadie caminará por ella. Y sólo cenizas de lo que fuímos habitaran en el vacío.

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