No quiero llegar a tropiezos ni planchar la ropa
no venderé las polillas de mis copas, no pondré mi lengua en tus oídos
soy culpable de prostituir al amor
pero ya no caminaré a ti, ni siquiera te escupiré mi noche
no te buscaré y mi estiércol sabrá de los bancos y de las estreyas
de las calles que no caben en tu paso y de sus puentes, de su mirada, de su luna
que es mi sangre.

2 comentarios:

ZAPAYEROS dijo...

Caminas por la senda de la magia que convierte la realidad en belleza.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Prostitución del amor...