Un arroyo suena mientras un hombre se va, él no llora al despedir los perfumes de invierno, él tiene una canción para los yugos en su frente, sus nudillos no golpean puertas, él va por el camino solo y nunca pide ni espera, él tiene una tristeza en su cabello oscuro y una maleta vacía en la mano con la que suelta, él conoce por sus ojos a la muerte que espera, él un día paso por mi calle, en aquella, la última primavera.


El hombre caminando (Alberto Giacometti)

2 comentarios:

Ramón González Gutiérrez dijo...

La última primavera también es una primavera.

Adolfo. dijo...

Me encantó. Felicidades.